Recuperando


Recuperando la historia de Clares (Guadalajara) y sus alrededores.

martes, 19 de junio de 2018

El Despoblado de Palmaces



        Descendiendo por la carretera CM-2107 desde la localidad de Anquela del Ducado por el Valle del Mesa, tras dejar atrás la antigua resinera de “la Avellaneda” y las ruinas del molino harinero de “la Barbarija”, tras escasos 900 metros llegamos hasta el puente sobre el arroyo Valdeclares, poco antes de desembocar en el río Mesa. En la orilla derecha de éste, levantando la mirada hacia el imponente cortado rocoso que cae perpendicularmente sobre el cauce y encima de una amplia meseta, se encuentran los restos de lo que sucesivamente fue Palmaces: una diminuta aldea, un despoblado, un caserío, y finalmente, unas ruinas.

Poco queda ya de sus escasos edificios, tan solo los restos de algunos muros y los montones de piedras desprendidas de ellos, manteniéndose únicamente en pie como mudo testigo del pasado la que en otro tiempo fuera la iglesia del lugar, hoy convertida en ermita y donde los turmieleros todavía continúan venerando a la “Virgen de Palmaces”. Pero echemos la vista atrás y recuperemos su historia desde donde conocemos…

A pesar de las diferentes opiniones de los historiadores, parece claro que el distrito musulmán de Molina sería reconquistado paulatinamente para los aragoneses por Alfonso I el Batallador. Tras ocupar en 1120 las plazas de Daroca, Calamocha y Monreal del Campo, en 1122 sus tropas alcanzarían los lugares molineses de Embid, Milmarcos, Anchuela del Campo, Guixema y la “Mata de Maxarán”, tomándose la ciudad de Molina en 1128. Esta conquista no podría consolidarse por parte aragonesa, siendo finalmente don Manrique Pérez de Lara, alférez del rey castellano Alfonso VII, quien en su nombre la ocupara definitivamente junto con su Tierra en 1136.

Durante esta época los límites entre Aragón y Castilla no estarían nada definidos, y mucho menos los noroccidentales entre el recién creado Señorío autónomo de Molina y el Común de Villa y Tierra de Medinaceli. Siguiendo los argumentos aportados por Pérez Tabernero (1), con los que coincidimos plenamente, esta frontera estaría marcada por el curso del río Mesa, quedando su margen izquierda en la Tierra de Medinaceli y la derecha en el Señorío de Molina, donde se ubicaría Palmaces.

Desconocemos exactamente cuándo sería fundada la aldea de Palmaces, si bien es bastante probable que surgiera ya durante los primeros momentos de repoblación del Señorío para consolidar y controlar el territorio fronterizo con la Tierra de Medinaceli. Recordaremos que al otro lado del río y muy próximo a la nueva aldea ya existían en 1197 los lugares de Turmiel y Buengrado, este último pronto despoblado (2).

El primer documento que hemos hallado de su existencia data del año 1353, año en que se realizaría la llamada Estadística de Parroquias ordenada por el Obispo de Sigüenza don Pedro Gómez Barroso, cuyo objetivo era conocer las rentas eclesiásticas de la diócesis para determinar la parte correspondiente a la Hacienda Real. En ella aparece Palmaces incluido en el Arciprestazgo de Molina justo antes del epígrafe correspondiente a Establés, de la siguiente manera: “E en la iglesia de palmaces ay un beneficio con la cura (3) que vale de renta cada año con sus aventuras cient mrs. La Xª VI mrs. VI dineros IIII.º mias (4).  El valor de esta renta era idéntico a la generada en la iglesia de Establés, e incluso algo superior a las de Turmiel y Buengrado, pertenecientes al Arciprestazgo de Medinaceli, que rentaban 100 maravedís justos cada una. No sabemos el número de habitantes que tendría entonces la aldea, quizás ni siquiera la veintena, pero el hecho de contar con iglesia propia sin depender de otra cercana nos da una idea de la relativa importancia de Palmaces en aquella época.

A finales del siglo XV sabemos, gracias a dos documentos emitidos en Sevilla por la Real Chancillería de los Reyes de Castilla en 1484 y 1485, se entablaría un pleito por la posesión del lugar de Palmaces y su extensa dehesa entre Juan de Velveder, a quien se le habría despojado de ella, y el Común y Tierra de Molina. Creemos, aunque es una mera hipótesis, que el origen del litigio por su jurisdicción estaría en que la pequeña aldea habría quedado despoblada y abandonada durante las luchas acaecidas unos años antes entre el Común de Molina y el Conde de Medinaceli por la posesión de Establés y su entorno (5). Desconocemos el desenlace del pleito, aunque todo parece apuntar que sería el Común de Molina quien obtendría la sentencia favorable, siendo probable que a partir de entonces dicho Común fundase sobre las ruinas de la aldea un caserío administrado directamente por sus Diputados (6). Palmaces nunca más sería un lugar con jurisdicción propia, como cualquier otra aldea de sus alrededores, sino un caserío propiedad del Común y Tierra de Molina, que recaudaría de sus colonos una parte de las rentas obtenidas en su explotación agrícola y ganadera.


Emplazamiento a Juan de Velveder, 1484. ©MECD

Los datos sobre la población de Palmaces a lo largo del siglo XVI los obtenemos de los diferentes censos realizados en ese periodo. Así, según el “Censo de Pecheros de Carlos I” de 1528  destinado a conocer el número de vecinos obligados a satisfacer el llamado Servicio a su Majestad, es decir los llamados vecinos pecheros, “Palmazes”, encuadrado al igual que Establés en la Tierra de Molina e Intendencia (7) de Cuenca, contaría con 6 vecinos de esta condición. Comparativamente, Establés contaría con 21 vecinos pecheros, mientras que pertenecientes a la Intendencia de Soria (8) y Ducado de Medinaceli, Turmiel tendría entonces 30, “Balbazil” 49, Clares 30, “Mazaraete” 32 y “Anqela” 16.

Unos años después, según el Censo de la Corona de Castilla de 1591 creado para recaudar los 8 millones de maravedís “donados” por las Cortes castellanas a Felipe II tras el desastre de la Armada Invencible (9), Palmaces contaría con una población de 4 vecinos, todos ellos pecheros. Este Censo Incluía a todos los vecinos, fueran nobles, hidalgos, estado llano o clero, lo que no significaba que debieran pechar lo mismo. En comparación, Turmiel tendría entonces 57 vecinos, 53 de ellos pecheros; Establés 42, todos ellos pecheros; y Anquela 32, igualmente todos pecheros. Como observamos, la población del pequeño caserío apenas había sufrido variación significativa a lo largo de todo el siglo XVI.

        Hasta 1712 no tenemos nuevos datos. Ese año, según el Censo de Campoflorido, el lugar de “Palmazes”, encuadrado entonces en el Partido de Molina y provincia de Soria, contaba con 6 vecinos pecheros, ninguno de ellos hidalgo. Establés por su parte alcanzaba ya los 53 vecinos, de ellos 48 pecheros y 5 de condición hidalga. 

Pero los datos más completos acerca de Palmaces relativos al siglo XVIII los hallamos en las Respuestas Generales del llamado Catastro del Marqués de la Ensenada. Estas respuestas fueron cumplimentadas en la vecina localidad de Establés el 15 de julio de 1752 ante el Juez comisionado por la Junta para la Única Contribución e Intendencia de Cuenca, don Juan Ruiz de Torremilano, acompañado por el Teniente de Cura de Establés, don Nicolás Martínez. Fueron llamados a declarar los dos regidores de Establés junto con dos vecinos del caserío.


El propio encabezamiento del documento donde se recogen dichas Respuestas provoca cierto desconcierto, ya que su título es: “Despoblado de Palmaces”. Y es que hoy entenderíamos por despoblado cualquier núcleo urbano carente de habitantes. Pues bien, este no es el caso de Palmaces, ya que como veremos más adelante vivían entonces 5 vecinos con sus correspondientes familias. Y es que Palmaces, desde el abandono sufrido siglos atrás, seguiría siendo considerado jurídica y administrativamente como un “despoblado” al haber perdido la categoría de aldea con entidad municipal propia, a pesar de transformarse luego en un caserío habitado permanentemente pero ya bajo la jurisdicción del Común de Molina.

A la primera pregunta, ¿cómo se llama la población?, los habilitados contestarían que “dicho término y despoblado se llama y denomina Palmaces y la Torrecilla, por tradición antigua”. “La Torrecilla” haría referencia a otro término limítrofe al de Palmaces por el Este, donde al parecer también hubo otro poblado probablemente de su misma antigüedad y del que todavía se conserva sobre un pequeño otero los restos de una torre defensiva medieval (10). Es posible que tras su abandono, el término, también propiedad del Común de Molina, fuera agregado al de Palmaces. En la actualidad prácticamente todo su territorio está integrado en el término de Establés.

"La Torrecilla", estado actual. ©Antonio Bueno.

Como dijimos, el despoblado de Palmaces y su término era de realengo, sujeto a la jurisdicción de la villa de Molina y administrado por sus Diputados como agregado a la Casa del Común. Su longitud máxima de Este a Oeste era de 3.266 varas castellanas (11) (2.730 m.) necesitando para andarse “media hora poco más o menos” y de Norte a Sur de 3.387 varas castellanas (2.831 m.) cubriéndose en “media hora y medio cuarto de otra”. Su perímetro era de 13.950 varas (12) (unos 11.660 m.) tardándose “para andarse dos horas, dos horas y tres cuartos poco más o menos”, ocupando una superficie total aproximada de unas 1.483 hectáreas (13). Lindaba el término por el Norte y Oeste con el río Mesa, por el Sur con el término de Selas y por el Este con el de Establés.

El núcleo urbano del caserío estaría formado por...

(continúa...)


©2018. Antonio Bueno Tabernero.



Artículo registrado en el Registro de Propiedad Intelectual de Safe Creative con código 1806197444639


Artículos como éste, y la mayoría de este blog, en el libro
"Clares y alrededores. Una mirada al pasado" 
disponible en
NOTAS:

[1] Pérez Tabernero, E. y Barba Mayoral, M.I.; “Historia y Tradiciones de Clares”. 1999

[2] Bueno Tabernero, A.; “Buengrado, la aldea perdida”, del libro “Clares y Alrededores. Una mirada al pasado”.  Amazon. 2017

[3] Se refiere a la “cura de Almas”, es decir, a un beneficio curado, donde su cura titular tenía la obligación de residir de forma permanente en la localidad.

[4] … cien maravedís. La décima 6 maravedís, 6 dineros y 4 miajas”.

[5] Hacia 1450 don Gastón de la Cerda conquistaría Establés y sus alrededores, incluyéndolo  en su Ducado. El Común de Villa y Tierra de Molina solicitaría desde entonces de los Reyes Católicos su devolución, a lo que se negaría reiteradamente el alcaide del castillo. Finalmente, en 1481, tras la victoria de las tropas del Común de Molina sobre las del Conde, Establés se reintegraría en el Común molinés.

[6] Según Mariano Perruca  en su “Historia de Molina y de su muy leal Señorío” publicada en 1914, este hecho habría ocurrido en el siglo XVII, basándose quizás en lo publicado en 1882 en la “Revista del Ateneo Escolar de Guadalajara” sobre Palmaces: “Son unos caseríos que en el siglo pasado fundaron los diputados del común; pero antes constituyeron un lugar despoblado”.

[7] Las Intendencias eran el equivalente de la época a las provincias actuales.

[8] En muchas regiones se consideró a las viudas y a los menores de edad obligados a pagar pechos, como medio pechero, mientras que en alguna, como en Soria, dos tercios.

[9] EI “donativo”, como tal, se pagaba por una sola vez, pero la realidad es que se mantuvo indefinidamente con el nombre de impuesto de los Millones y hasta llegó a acrecentarse sucesiva y notablemente.

[10] Esta torre del siglo XII-XIII, de planta cuadrada y varios pisos, serviría como defensa fronteriza con el Reino de Aragón y el Común y Señorío de Medinaceli. Su ubicación es 40°59'33.37"N - 2°03'56.78"W

[11] Cada Vara Castellana equivalía a 0,835905 m.

[12] En el documento creemos que se indica por error 3.950 varas (3.301 m.), lo que sería muy poco.

[13]  En el documento, 4.609 Medias de Marco Real. Cada Media de Marco Real equivalía a 1/2 Fanega de Marco Real, es decir, a  unas 0,32197 hectáreas. Tan extensa superficie parece confirmar que efectivamente se encontraba incluido en su término los terrenos anteriormente pertenecientes a “La Torrecilla”.